Fuerza para maniobra manual

Las puertas basculantes de garaje están compuestas por dos hojas articuladas que se pliegan verticalmente al abrirse. Están sujetas a la guía por un cabezal y se dirigen mediante roldanas que se deslizan por unas guías con un sistema de cuerdas y poleas con contrapesos. La normativa armonizadora de la CE para estas instalaciones limita la fuerza necesaria para poder abrir o cerrar una puerta de este tipo, tanto en el caso de que se trate de un accionamiento manual o motorizado -cuando sea necesaria una apertura de emergencia por fallo del motor-. Por lo que se refiere a las puertas basculantes de garaje esta fuerza necesaria no debe pasar de los 150N y solo se podrá superar al inicio de la apertura y del cierre de la puerta.

Resistencia mecánica

La puerta debe estar diseñada de tal manera que durante una maniobra normal no se produzcan deformaciones en su estructura ni elementos, ni tampoco se vea afectada por tensiones, fuerzas o impactos que puedan producirse durante las maniobras de apertura o cierre. Estas comprobaciones se realizan abriendo y cerrando la puerta, aplicando la fuerza máxima anteriormente indicada.

Durabilidad mecánica

Desde Alullan te recordamos que la normativa establece que las puertas basculantes de garaje deben mantener sus condiciones mecánicas durante un número determinado de maniobras, pero el texto legal no indica una cantidad. Esto quiere decir que debe ser el fabricante el que informe sobre el número de ciclos totales de maniobra durante los cuales se garantiza la durabilidad de la puerta.

Geometría del acristalamiento

Los componentes de las puertas fabricados en vidrio no podrán causar daños en caso de rotura, y deberán estar instalados con sujeciones que garanticen su firmeza. Cuando se fabriquen hojas con materiales transparentes tendrán que estar visibles, llevando marcas y elementos coloreados de señalización.

Protección  

La puerta basculante debe estar diseñada de forma que se evite cualquier peligro de corte para la persona que la manipule o maniobre con ella, incluso para las que se encuentren en las proximidades. No deberá tener bordes agudos ni cortantes que puedan causar daños durante las maniobras de apertura o cierre. También se deben evitar otros peligros como los aplastamientos, cizallamientos o atrapamientos. Cuando puedan existir en alguna zona de la puerta, deberán llevar la correspondiente indicación de peligro.

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