El anodizado del aluminio es un tratamiento superficial que se utiliza para proteger dicho material de la acción de agentes externos, como pueden ser los fenómenos atmosféricos. Esto puede conseguirse gracias a que genera una capa artificial de alúmina (nombre dado al óxido que protege al aluminio), la cual incrementa el espesor de la capa natural de óxido que el aluminio tiene como base, propiciando que sea más resistente y duradero.

La posibilidad de alterar las características de la capa original se debe a que esta técnica se lleva a cabo mediante un proceso electrolítico, es decir, lo que permite que los componentes se separen es la electricidad. De hecho, el ánodo es el electrodo donde suele provocarse la oxidación, y es el que da nombre a este tratamiento.

Por otra parte, el grosor de esta capa puede variar desde las 5 micras hasta las 25, cuestión relevante porque se adapta dependiendo del ambiente en el que se vaya a encontrar la pieza de aluminio anodizado. Por lo que normalmente, se establece un espesor mínimo de 5 a 10 micras para uso interior, un mínimo de 15 para uso exterior y uno de 20 a 25 micras para espacios más agresivos, industriales o marinos. Esto generará una máxima protección contra la abrasión y la corrosión del material.

Además, es importante destacar que uno de los motivos por los que también se realiza el anodizado es que permite tintar el aluminio durante el proceso, permitiendo una amplia variedad de colores y un acabado gratamente duradero. Razón por la que en Alullan damos la posibilidad de añadir este acabado en las persianas de seguridad, siempre que estas sean de aluminio, ya que con otros materiales como el acero no es compatible.

anonizado de aluminio color oro

TÉCNICA DE ANODIZADO DEL ALUMINIO

El resultado final de la chapa o pieza de aluminio anodizado dependerá de cómo se lleve a cabo este proceso, por ello, vamos a explicar de manera breve y sencilla en que consiste este tratamiento:

  1. Preparación del material: lo primero es preparar la pieza puliéndola. Para ello pueden usarse distintos medios, entre los que normalmente se encuentran lijar con bandas de lija, pulir con un cepillo de algodón y gratar (dar lustre) con un cepillo metálico.
  2. Desengrase: se utilizaran distintas sustancias como desengrasantes dependiendo de cual haya sido el método seguido anteriormente. Por ejemplo, ácido para el gratado o alcalino para el pulido.
  3. Lavado con agua en continua regeneración y, por tanto, en circulación.
  4. Decapado de limpieza o de acabado dependiendo del efecto final deseado.
  5. Segundo lavado.
  6. Neutralizado con ácido nítrico en agua a temperatura ambiente.
  7. Tercer lavado.
  8. Oxidación anódica con ácido sulfúrico al 20% en agua con temperatura a 19-20º C y corriente continua.
  9. Cuarto lavado.
  10. Coloración: la capa de óxido se compone de una estructura porosa similar a la textil, lo que le permite que al añadir colorantes (sales o tintes) estos penetren y lleguen a impregnarse a la propia capa. De hecho, los colorantes usados en esta técnica son derivados de la industria textil y pueden ser orgánicos o minerales. Ninguna otra técnica de coloración de metales consigue el mismo acabado que esta.
  11. Quinto lavado
  12. Colmatado o Fijado: a pesar de ser el último paso, es uno de los más importantes, ya que una alúmina fijada puede aguantar sin a penas alteraciones durante un gran número de horas. Esto se debe a que dota a la capa de óxido de resistencia ante los ácidos.

Una vez establecidos los pasos que sigue este tratamiento es importante destacar que las técnicas de color son un rasgo especialmente llamativo que ha ido evolucionando junto con el mercado.

Actualmente, permite que las piezas puedan verse tanto con el característico color gris del aluminio como con una gama de colores que abarca desde el oro, bronce, negro y rojo al azul, gris perla y verde, razón por la que podemos presumir de ofrecer este increíble acabado en nuestras persianas.

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